La Cepeda

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La Central de Robledo                  Paisaje de la Cepeda
Zacos de Cepeda
(León)

La Cepeda es una pequeña comarca rural ubicada en el centro de la provincia de León, al norte de la Maragatería, entre el Bierzo y la Vega del Órbigo.

Es un territorio agrario, regado por aguas transparentes, que se escurren entre la sombra de bosques de chopos. Sendos valles, de los ríos Porcos y Tuerto, acogen a la mayoría de los pueblos, ninguno de los cuales alcanza más allá de unos centenares de habitantes.

La comarca tiene una forma casi acorazonada. Quintana del Castillo, Villagatón, Villamejil, Magaz y Villaobispo son los cinco ayuntamientos que conforman su pequeña geografía. También está vinculado historicamente a La Cepeda el territorio del Ayuntamiento de Valdesamario.

El paisaje es sencillo, entrañable. Los valles permanecen preñados de verdor desde la primavera; huertos de frutales y bosques alternan entre las fincas de patatas, alubias o prados. En las laderas crecen pinos, castaños y robles, entre lavandas, urces y retamas que tapizan el suelo de colores morados y amarillos.

Jabalíes, zorros y algunos ciervos son especies que se hallan entre los bosques de la comarca. Diversas águilas, tórtolas, sisones, perdices y alcaravanes comparten el espacio aéreo con multitud de aves de ribera. El martín pescador, llamado aquí picalpez, es el rey colorista de los ríos, poblados de escurridizas truchas.

El arte y la historia apenas han dejado sino huellas que hay que escudriñar en el entorno. En los oteros se pueden interpretar los trazados de castros prerromanos, como el ubicado entre Quintana y Revilla (Ayuntamiento de Villamejil), donde se halla el mayor de la zona. También se encuentran numerosos vestigios de las explotaciones auríferas, especialmente en La Veguellina (Ayuntamiento de Quintana del Castillo) y en el entorno de Zacos y Porqueros(Ayuntamiento de Magaz).

La construcción es humilde, de tapial en la Cepeda Baja, y piedra en la Alta. En algunos núcleos de ésta última, como Abano, Castro y San Feliz de las Lavanderas se pueden hallar interesantes casas de una arquitectura rural de piedra con marcada influencia gallega. Muchas de estas edificaciones, por desdicha, caen tras años de abandono.

La repoblación medieval se realizó con gentes venidas de El Bierzo y Asturias, ubicadas en pequeños núcleos repartidos a la orilla de los ríos. Aún quedan algunas iglesias del románico rural, pero no existen edificaciones de alto valor. La más interesante estaba en Montealegre (Ayuntamiento de Villagatón). Era un vigoroso ejemplar románico con unos hermosos ajedrezados.

Desde los años cincuenta, el territorio ha perdido casi dos tercios de su población... Los cultivos, sobre todo en el secano, van reduciéndose a medida que pasan los años, y --algo positivo—el bosque primitivo de encinas o robledales reocupa espacios perdidos antaño. Tal vez el abandono esté recreando un paraíso.

Todo el territorio es adecuado para relajarse y descansar plácidamente. Las riberas, de frondosa vegetación, invitan al paseo o a la lectura, en un ambiente sonoro de cantos de aves y rumores de agua, ajeno al discurrir del tiempo.

Existen bellas zonas de recreo y camping en Villamejil y Villameca. La parte sur de la comarca está caracterizada por los valles de cultivo y los bosques de ribera, en tanto que la zona norte es más agreste.

Innumerables caminos de tierra o asfalto surcan todo el territorio; son excelentes para caminar o practicar el cicloturismo. En el trayecto, el viajero hallará una naturaleza vigorosa y escasos lugareños, siempre amables.

La cercanía de Astorga permite complementar el tiempo a la hora de hacer la compra, buscar un buen libro, un filme o adquirir el periódico, si es que el visitante no puede sustrarerse de sus hábitos urbanos.

Fuente: http://www.guiarte.com/la_cepeda