Costa de la Muerte (Galicia)

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Dugium                                      Puerto pesquero
Finisterre
(A Coruña)

La Costa de la Muerte, tierra mágica, situada en los confines del Viejo Continente, llena de leyendas y tradiciones, cada día alcanza mayor personalidad y atracción turística. Las personas que la visitan se sienten embrujados por la hermosura de los paisajes costeros, por la riqueza del patrimonio histórico, por los imponentes faros, por la magia de las piedras o por su excelente gastronomía.

Visitar la Costa de la Muerte significa llegar al final de un viejo camino de peregrinación hacia las tierras más occidentales de Europa, para encontrarse con el renacer de la vida, con viejos cultos paganos a los elementos de la naturaleza, que aquí se manifiesta con todo su esplendor: agua, sol y piedras; que cristianizados más tarde dieron origen a concurridos santuarios como el de la Virxe da Barca o al Cristo de Fisterra, ambos relacionados con la ruta jacobea.

La Costa de la Muerte es la franja costera que abarca desde el Cabo de San Adrián, en Malpica, hasta el Cabo de Finisterre. Se caracteriza por la dureza del mar, siendo una zona relativamente poco poblada. Sin embargo, también se pueden encontrar algunas importantes villas marineras, como Laxe, Camariñas y Muxía, situadas a resguardo de las dos rías de la zona, la de Corme y la de Laxe además de la de Camariñas. De todos modos, lo más prominente de la zona son los grandes acantilados y los accidentes geográficos de los cabos Vilán, Touriñán y, especialmente, el de Fisterra (Finisterre), o el fin del mundo conocido hasta el descubrimento de América.

Os proponemos varios recorridos por la Costa da Morte, pasando por tierras de los Concejos de Malpica, Ponteceso, Cabana, Laxe, Vimianzo, Camariñas, Muxía, Cee y Finisterre. El primero, partiendo del cabo de San Adrián, llegaremos hasta la punta Roncudo, un tramo de costa rocoso y poco poblado. En segundo lugar recorreremos la ría de Corme y Laxe, protegida del mar abierto y bastante poblada, con villas como Corme, Ponteceso y Laxe. Un tercero recorrido nos llevará hasta Camariñas, en la maravilla del entorno del cabo Vilán. Seguidamente, llegaremos hasta el cabo Touriñán, un camino que comenzará en las aguas tranquilas de la orilla sur de la ría de Camariñas para, a partir de la punta de Barca, llegar a los acantilados y a la escasez de población. Finalmente, desde Nemiña llegaremos hasta el mítico cabo Finisterre, pasando por la pequeña ría de Lires y los acantilados del cabo de Nave.